ASESORÍA PARA EDITORIALES
Nuestra ya dilatada experiencia en la relación con este tipo de empresas, nos ha revelado que existe una "verdad" casi incuestionable para la mayor parte de ellas:

Dados los tiempos que corren, y alguna empresa de las que hemos auditado puede atestiguarlo, esta afirmación puede representar un peligro cierto; en dos aspectos:
El tecnológico.
En este sentido, podemos dividir a las empresas editoriales en dos grupos:
Uno, formado por aquellas que invierten en sus propios desarrollos o adoptan soluciones suficientemente contrastadas. Normalmente, son ellas las que marcan las pautas para las actividades internas y externas. Como consecuencia, suelen tener bien ajustados sus costes y los futuros cambios tecnológicos no deben afectarles demasiado.
Otro, mayoritario en cuanto al número de sus miembros, formado por empresas que se mueven en una cierta indefinición; por intentar organizar, se pueden hacer dos subgrupos:
o El compuesto por aquellas que no disponen de medios para acometer las tareas que pueden incluirse en la llamada "producción editorial", y delegan todo el proceso en proveedores externos.
o Y aquel constituido por empresas que tienen algunos medios y conocimientos, producen archivos que el exterior procesa, pero, en definitiva, las pautas vienen marcadas por la tecnología de la que disponga el proveedor.
Las consecuencias –negativas-, para estos dos subgrupos, pueden ser tan graves como para cuestionar la supervivencia de la propia empresa, en el corto/medio plazo. Como justificación de lo que afirmamos, podemos hacer una pregunta, sencilla: ¿qué pasa si “nuestro” proveedor no invierte, o lo hace de forma equivocada? La respuesta sólo puede ser una: él, cierra. El sector gráfico está realmente duro. Y las nubes amenazan tormenta. Entonces, ¿qué nos pasaría a nosotros, como editores?
Como muestra de lo peligroso que puede llegar a ser esta posibilidad, no ha sido tan infrecuente encontrarnos con casos en los que la editorial no disponía de sus propios fondos, en formato digital. Y, por fin, ya en el extremo, JDF (Job Definition Format) es una realidad que irrumpe con demasiada fuerza como para ignorarla.
El económico.
En este sector de actividad, hay algo que, después de analizar un número suficiente de realidades, podemos afirmar:

Esta realidad proviene de unos desajustes que suelen apoyarse en tres puntos:
1. La dependencia tecnológica de terceros, a la que aludíamos antes, que motiva, en demasiadas ocasiones, que se paguen facturas por conceptos que ya no tienen ningún sentido.
2. Nuestra propia estructura, que, demasiadas veces, no es tenida en cuenta como un coste (ni siquiera de oportunidad) Y, lo que puede ser peor, realiza muchas labores que no tienen el suficiente sentido práctico.
3. Nuestra forma de hacer las cosas, personal y ligada a nuestra propia experiencia. O a la de personas que llevan ya demasiado tiempo haciendo lo mismo, de la misma manera. O…esa dichosa resistencia que todos tenemos a cambiar, en según qué momentos
Sea por lo que fuere, en todas las experiencias que hemos tenido, ha merecido la pena. Si tiene alguna inquietud acerca de cómo está posicionada su empresa para lo que ya está viniendo, o quiere mejorar sus ratios, puede ponerse en contacto con nosotros, por cualquiera de los medios que aparecen en esta página web. |